En un contexto global marcado por cambios profundos, enfrentamos desafíos de una magnitud que no veíamos desde hace décadas: pandemias, presiones económicas derivadas de crisis energéticas, interrupciones en el suministro de materias primas —incluidos los alimentos— y conflictos geopolíticos que amenazan la estabilidad de las cadenas de suministro a nivel mundial.
Partimos de una nueva visión estratégica a nivel europeo, impulsada por la reflexión realizada por España durante su presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea. Esta visión ha dado lugar a propuestas clave, como el informe presentado por Enrico Letta y, más recientemente, el informe de Mario Draghi. Ambos documentos comparten un objetivo común: reforzar la competitividad de la economía europea, con especial atención al fortalecimiento del sector industrial.
Los mensajes son contundentes. La Unión Europea está perdiendo terreno en términos de productividad. Como advierte el informe de Draghi: “Europe is entering the first period in modern history in which GDP growth will not be supported by sustained net growth of the labour force.”

Estado actual de la digitalización industrial en España
Según el Índice de *Economía y Sociedad Digital (DESI) 2022, España se encuentra entre los países más avanzados en digitalización dentro de la Unión Europea. Ocupa un puesto destacado junto a países como Finlandia, Dinamarca, Países Bajos y Suecia.
España ha mostrado un buen desempeño en conectividad, digitalización empresarial y servicios públicos digitales. Sin embargo, sigue habiendo margen de mejora en la adopción de tecnologías avanzadas por parte de las pymes y en el desarrollo de competencias digitales entre la población.
Desde 2015, con la iniciativa Industria Conectada 4.0 y más tarde con los PERTE, el país ha impulsado la transformación digital del sector industrial, favoreciendo proyectos estratégicos con gran capacidad de crecimiento económico y competitividad.
Resiliencia
La digitalización ya no es una opción, sino una necesidad estratégica. Pero no basta con adoptar tecnología: se trata de construir capacidades digitales con resiliencia, es decir, con solidez y flexibilidad para adaptarse y evolucionar frente a crisis o disrupciones.
Un sistema digital resiliente responde a retos como cadenas de suministro volátiles, incremento de ciberataques, demandas cambiantes o crisis geopolíticas. Puede identificar anomalías en tiempo real, redirigir procesos de forma autónoma y garantizar trazabilidad completa.
La resiliencia digital sienta las bases de una industria antifrágil, que se fortalece con el cambio. Para ello se requieren: infraestructura escalable, datos confiables, automatización cognitiva, ciberseguridad por diseño y ecosistemas colaborativos.
La digitalización resiliente depende de tres pilares:
La disponibilidad y precisión del dato

La elección del partner adecuado

El fomento del talento

Y junto a estos pilares tecnológicos, la resiliencia también depende de la capacidad de las personas para adaptarse al cambio y liderar la transformación. La cultura digital y el cambio organizativo son fundamentales para convertir la tecnología en resultados sostenibles.
El dato como activo estratégico
El dato genera valor solo cuando se integra en una arquitectura digital resiliente que garantice continuidad, seguridad y adaptabilidad. Convertido en inteligencia operativa mediante plataformas interoperables, modelos analíticos avanzados y talento capacitado, el dato habilita:
- Mantenimiento predictivo.
- Reconfiguración dinámica de procesos.
- Simulación de escenarios de crisis.
También refuerza la ciberseguridad, la trazabilidad y la compliance regulatoria, además de empoderar a los equipos de planta para tomar decisiones rápidas y localizadas.
Retos
- Visión estratégica integrada (más allá de proyectos aislados).
- Cultura organizativa resistente al cambio.
- Ciberseguridad como deuda pendiente.
Oportunidades
- Anticipación y respuesta gracias a IA, gemelos digitales y análisis predictivo.
- Mayor eficiencia operativa.
- Agilidad ante cambios regulatorios o de mercado.
- Alianzas sólidas en la cadena de valor.
- Reputación y sostenibilidad como ventaja competitiva.
Nuestro papel
Desde Geprom, part of Telefónica Tech, se ofrece una propuesta integral que combina consultoría estratégica, ejecución técnica y soporte continuo, con beneficios como:
- Agilidad en proyectos.
- Integración con soluciones cloud, IoT, IA y ciberseguridad.
- Captura inteligente de datos.
- Sistemas escalables y modulares.
- Redundancia digital y respaldo automático.
- Simulación de escenarios mediante digital twins.
Así, se modernizan fábricas, preparándolas para resistir y prosperar en un futuro incierto, donde la continuidad depende de anticipación y agilidad.
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